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Cómo reforzar la flora vaginal con probióticos

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Cómo cuidar la flora vaginal con probióticos 

 

La flora vaginal es el conjunto de bacterias que viven de forma natural en la zona genital femenina. 

 

¿Bacterias? 

 

Es posible que hayas puesto cara de sorpresa. En ocasiones puede sorprender saber que tener bacterias en nuestro cuerpo es algo positivo. 

 

Pero vamos al inicio de todo…

¿Qué son los probióticos

 

A ver, en el cuerpo humano existen bacterias que se conocen como saprofitas o comensales, es decir, buenas para el organismo. Sin ellas, nuestro cuerpo no funcionaría al 100%. 

 

Los probióticos son una selección de estas bacterias identificadas buenas, capaces de proporcionar beneficios para nuestra salud. 

 

Podemos absorber probióticos a través de determinados alimentos o de suplementos elaborados en laboratorios. 

 

Origen del término probiótico

La palabra ‘probiótico’ combina dos palabras latinas: pro y biota. Su significado conjunto es ‘para la vida’. Y, de hecho, parece un nombre adecuado teniendo en cuenta que en el cuerpo humano existen casi más bacterias que células. 

 

¿Cómo funcionan las bacterias?

Se sabe que estas bacterias son capaces de adherirse a las paredes intestinales para realizar allí sus funciones. Sin embargo, si las paredes del intestino están demasiado dañadas será interesante primero trabajar sobre éstas para que los probióticos puedan realmente permanecer en el cuerpo. 

 

Pero… y la flora vaginal, ¿qué relación tiene con los probióticos?

Hasta ahora, se conocían los beneficios de la toma de probióticos a nivel intestinal pero ahora, además, se sabe que estos probióticos pueden modificar el entorno bacteriano de otras mucosas en el organismo como la piel, los ojos o la vagina. 

 

¿Cómo contribuyen los probióticos al bienestar del ecosistema vaginal?

 

Dentro del ecosistema vaginal, otra de las mucosas del cuerpo humano en la que intervienen los probióticos, se mantiene un delicado equilibrio entre las hormonas, las bacterias y los niveles de acidez. 

 

De hecho, las infecciones vaginales suelen ocurrir cuando las bacterias más abundantes en la vagina, los Lactobacilli, son superados en número por otras bacterias o microorganismos extraños. Los lactobacilos actúan como una primera línea de defensa que evita que los agentes infecciosos causen daño.

 
En condiciones normales, los lactobacilos producen ácido láctico, lo que impide el crecimiento de otras bacterias dañinas en un ambiente más ácido.

 

De hecho, su función es ayudar a producir peróxido de hidrógeno: un componente que genera un ambiente hostil para los microorganismos. Vamos, que se lo pone difícil a las bacterias dañinas para evitar que superen en número a las bacterias buenas. 

 

Por otro lado, el aumento de lactobacilos hacen que compitan por alimento y espacio en las paredes intestinales y vaginales, lo que también impide que otros microorganismos menos interesantes sean los que colonicen estas zonas delicadas. 

 

Por último, también se cree que los probióticos estimulan el sistema inmunitario del huésped (o sea, nosotros) y activan las células para acabar con los microorganismos indeseados.

 

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Factores que contribuyen a alterar la flora vaginal

 

Los factores de predisposición más comunes a la hora de alterar la flora vaginal serían:

Aumento de los niveles hormonales

En casos en los que se suministran hormonas de forma artificial, uso de anticonceptivos orales, la propia lactancia (que estimula la prolactina) y en casos de alteraciones de la tiroides o personas con diabetes. 

Mala salud del sistema inmunitario 

Un sistema inmunitario debilitado puede implicar cambios y alteraciones en la flora vaginal, proliferación de hongos y causar infecciones. 

Nuevas parejas sexuales 

Exige una adaptación para mantener el equilibrio bacteriano.

Ciertos medicamentos 

Los medicamentos, especialmente los antibióticos, pueden alterar la flora vaginal, la intestinal, y en general, el funcionamiento habitual del cuerpo.

Fumar

El hecho de fumar hace que disminuyan los niveles de estrógenos y aumente el riesgo de que los microorganismos patógenos prosperen.

Comer demasiadas harinas y azúcares

Este tipo de alimentos acaban “dando de comer” a las bacterias ‘no tan buenas’, rompiendo el equilibrio bacteriano.

 

 

Cómo tener una flora vaginal saludable

En el apartado anterior hemos visto qué puede influir en el equilibrio bacteriano, por lo que estas recomendaciones para tener una flora vaginal saludable no te vendrán de nuevo. 

Síguelas, y mantendrás un equilibrio en tu flora vaginal y, por lo tanto, evitarás infecciones. 

 

  • Usa ropa interior hecha de fibras naturales, así permites que la zona transpire y evitas que prosperen microorganismos nocivos. Mejor algodones que fibras sintéticas (link). 
  • Evita productos perfumados como desodorantes en spray femeninos, jabón y papel higiénico aromatizado. Cuantos menos productos químicos uses en tu zona íntima, mejor. 
  • Límpiate de delante hacia atrás al ir al baño, ya que esto puede ayudar a prevenir la propagación de microorganismos del ano hacia la vagina.
  • Consume alimentos frescos y ricos en fibra o almidón resistentes. Sigue leyendo para descubrir más formas de reforzar la flora vaginal a través de la alimentación. 

 

 

Alimentos altos en probióticos para reforzar la flora vaginal

Para buscar alimentos que contengan probióticos o ayuden en la producción de bacterias ‘buenas’ no hay que complicarse demasiado. Muchos alimentos sencillos y de fácil acceso cumplen estas premisas:

 

Yogur

Lee las etiquetas para confirmar que el yogur que compras tiene cepas vivas. Eso significa que contiene probióticos. El kéfir o el requesón elaborado con leche cruda también pueden ser buenas fuentes de probióticos. Ojo si eres reactivo a la caseína de la leche o incluso a la lactosa. Link a Yogurtera 

Chucrut

Se trata de col fermentada. También sirven otros alimentos fermentados en crecimiento de bacterias buenas en nuestro intestino. Link Chucrut 

Kombucha 

Es una bebida ligeramente gaseosa, con un sabor agrio, que se consigue al añadir al té verde o negro unas cepas bacterianas específicas, levadura y azúcar. Durante la fermentación se crea una capa con textura similar a una seta, que se puede usar para fermentar nueva kombucha. El proceso rompe el azúcar en el té, produciendo ese ácido acético, con pequeñas trazas de alcohol y gases que convierten la bebida en carbonada. Además de ser una fuente importante en probióticos, es muy rica en antioxidantes. LINK Kombucha

Kavass

Se trata de una bebida tradicional del este de Europa. Se suele elaborar con centeno o malta, aunque también se le añaden raíces y zanahorias en preparaciones modernas. Tiene un sabor agrio, aporta un gran número de bacterias lácticas y su función más conocida es la limpieza de sangre e hígado.

Aceitunas curadas de salmuera y pepinillos 

No dudes en informarte sobre cómo hacer encurtidos caseros. ¿Los puedes comprar en el súper? Sí. Pero ojo a los encurtidos de supermercado: busca que no lleven glutamato monosódico o potenciador del sabor. Cuando ponemos estos vegetales en salmuera y acidificamos ligeramente con vinagre aparecen levaduras y bacterias lácteas que mejoran sus propiedades nutricionales (eliminan el amargor y hacen más blanda la textura de la piel).

Kimchi

Una preparación fermentada coreana que se puede añadir a los salteados, al arroz frito y al ramen, o comer solo como acompañante de otros platos. Tiene un sabor salado y picante. Se prepara a partir de la fermentación del repollo chino, aunque también se puede hacer a partir de otros vegetales como los rábanos o incluso el mango. LINK Kimchi 

Miso

Se trata de un condimento japonés hecho a partir de habas de soja fermentadas con sal y koji, un hongo que contiene una cepa probiótica llamada Aspergillus oryzae. La ciencia ha demostrado que con esta cepa se pueden reducir los síntomas ligados a problemas digestivos. LINK Miso blanco

Tempeh 

Es otra forma de soja fermentada, en ese caso similar en textura y apariencia a un queso fresco. Se puede ahumar, freír o hacer a la plancha. Da mucho juego en cocina y es muy apreciado como fuente proteica por veganos y vegetarianos. Hay que tener en cuenta que cocinar en exceso estos productos reduce su aporte de probióticos. LINK Tempeh

Natto 

El natto es un alimento derivado de la fermentación de la soja. Se trata de semillas de soja fermentadas y cocidas por la acción de una bacteria que se conoce como Bacillus Natto (de aquí su nombre).  LINK Natto

Vinagre de manzana

En realidad, el vinagre de manzana no es probiótico por sí mismo, pero la pectina de la manzana alimenta la microbiota, por lo que el resultado acaba siendo el de favorecer el equilibrio de la flora bacteriana. LINK vinagre manzana

Pan de masa madre

Tiene un alto contenido en bacterias Lactobacillus, por lo que ayuda a mantener el equilibrio en todas las mucosas del cuerpo.

Los alimentos frescos y ricos en fibra o almidón resistentes son indispensables para alimentar a estas bacterias buenas que llamamos probióticos: frutas, verduras, crudas y cocinadas, plátano macho… LINK fermentadora

Otros alimentos que son probióticos si se refrigeran son el arroz, la patata o el boniato.  

 

Habrás visto que hay muchas formas de mejorar el equilibrio en la flora vaginal gracias a los probióticos… Ahora te toca implementarlo en tu dieta para reforzar tu flora vaginal.

 

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