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Mitocondrias y fertilidad: cuestión de energía

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Tanto el proceso reproductivo natural como el de fecundación in vitro (FIV) requieren de un importante aporte de energía. 

Para la mujer, el proceso de maduración de folículos es complejo y exigente a nivel energético. Se necesita energía para crecer, madurar y posibilitar la ovulación. Una vez fecundado, también debe haber energía suficiente para posibilitar la duplicación de células necesarias. 

Por lo tanto, la capacidad para producir energía, y la que tiene el cuerpo para gestionar el daño oxidativo -derivado principalmente de la edad-, resultan determinantes para el éxito reproductivo. 

El envejecimiento de los óvulos conlleva una disminución en la cantidad y calidad de los ovocitos, fruto, principalmente, del estrés oxidativo. Por otro lado, los ovocitos envejecidos tienen una capacidad reducida para generar energía. Esto da como resultado tasas de fertilización más bajas y un desarrollo embrionario deficiente. 

Calidad de los óvulos

 

¿De dónde sacamos toda esta energía? Las mitocondrias

Las mitocondrias son las encargadas de producir energía para el organismo .Se encargan también de contrarrestar el exceso de radicales libres generados por los procesos de oxidación en el cuerpo. 

Una estrategia idónea es mantener un número elevado de mitocondrias y conseguir que las que tenemos funcionen a pleno rendimiento.

Técnicamente, las mitocondrias son pequeñas estructuras que existen dentro de las células más complejas del cuerpo humano. Como unas células dentro de otras células más complejas.

Su evolución es fascinante: hace miles de millones de años eran células sencillas que conseguían producir energía a partir de los nutrientes orgánicos del medio ambiente, a través de reacciones de oxidación en presencia de oxígeno. 

En un cierto momento, una de estas mitocondrias consiguió “resistir” el proceso de digestión dentro de la célula más grande, y se mantuvo con vida.

De manera natural y beneficiosa, esta simbiosis y relación se ha ido manteniendo a través del tiempo. Mientras una conseguía nutrientes orgánicos, la otra se beneficiaba de la energía fabricada. Actualmente, se calcula que cada una de nuestras células tiene una media de 100 mitocondrias. 

Sin embargo, cuando las mitocondrias son defectuosas, las células no tienen suficiente energía para funcionar correctamente.

La función mitocondrial ha sido objeto de varios estudios para verificar el efecto que tiene sobre el estrés metabólico, el envejecimiento ovárico y la capacidad fértil de las mujeres. 

Los más recientes evidencian que el potencial del embrión puede estar relacionado con la capacidad de las mitocondrias (de los ovocitos) para generar energía.   

Es decir, que una posible causa de escasez fértil en la mujer, podría ser una disfunción de las mitocondrias en las células del útero. Y esa disfunción estaría relacionada con la edad, el grado de oxidación generado o los hábitos nocivos.

 

Cuando los ovocitos tienen menos energía, se suele asociar a: 
  • Infertilidad.
  • Trastornos del desarrollo.
  • Número reducido de células de blastocisto.
  • Pérdida de embriones.

 

Se ha comprobado que cuando la cantidad de energía no es la necesaria, puede explicar una baja reserva ovárica.

Por otro lado, de las mitocondrias también depende el proceso de muerte celular programada (apoptosis)

 

La apoptosis parece ser responsable de:

    • La disminución pre y postnatal de las células germinales.
    • El desarrollo del embrión.
    • La falla de implantación.
    • Los abortos espontáneos.

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Folículos: mejor calidad que cantidad

 

Para cualquier proceso de fertilidad, natural o asistida, conseguir un buen estado de salud es muy beneficioso para la mujer.

 

Es importante evitar hábitos de vida que potencien la producción de radicales libres cuando se busca un embarazo: no fumar, no abusar de alcohol o fármacos, no estar en ambientes contaminantes, evitar el exceso de azúcares y harinas refinadas, el sedentarismo o el estrés.

 

Trabajar para potenciar la fertilidad significa trabajar para conseguir un ovocito de mejor calidad, un endometrio más apropiado y un desarrollo genético adecuado. 

 

De esta manera, aunque haya una reserva ovárica baja, puede haber material de calidad. 

 

Yo como bióloga especializada en fertilidad y reproducción asistida, siempre apostaré por la calidad más que por la cantidad de los folículos de una mujer. Porque, al final, sólo hace falta uno pero bueno, que se desarrolle con energía y tenga fuerza para completar todo su proceso. 

 

Las mitocondrias en los hombres

Las mitocondrias también juegan un papel vital en el desarrollo de los espermatozoides. Son consideradas indicadores determinantes de la calidad de los mismos. 

 

Una de las principales tareas de las mitocondrias es la regulación de los niveles de radicales libres en el cuerpo. Esta regulación incluye:

  • Mejora y motilidad  de los parámetros morfológicos de los espermatozoides.
  • Capacitación y reacción del acrosoma y su  interacción con los ovocitos.

 

En el caso de los varones, para mejorar su capacidad reproductiva, es fundamental  la salud mitocondrial y la suplementación con sustancias antioxidantes 

Es muy importante dejarte asesorar por expertos en este tema.

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¿Cómo mejorar la cantidad de mitocondrias?

Cada vez son más  las mujeres que buscan tratamiento en las clínicas de fertilidad afectadas por trastornos metabólicos (diabetes u obesidad), o que llegan a la búsqueda del embarazo con edad avanzada. 

 

Antes de iniciar ningún proceso, es recomendable mejorar las condiciones metabólicas adversas que pueden deteriorar la calidad de las mitocondrias. La idea es poder asegurar la energía suficiente y un nivel de antioxidantes óptimo para poder restaurar la calidad de los ovocitos que están envejecidos. 

 

En los últimos años se han probado incluso técnicas de inyección adicional de mitocondrias para proporcionar un estado de rejuvenecimiento de los ovocitos.

 

Recomendaciones para mejorar las mitocondrias

 

Te mostramos siete sencillas recomendaciones para mejorar tus mitocondrias:

  • Haz ejercicio intenso con regularidad

Los músculos son los tejidos que albergan más mitocondrias ¡A más músculos, más mitocondrias! 

 

Potenciar la musculatura inicia un proceso dinámico de sustitución de mitocondrias envejecidas  por otras nuevas. Después de la práctica de ejercicio físico intenso, aumenta el número y calidad de las mitocondrias. 

 

Un buen ejemplo son los HITT (High Intensive Interval Training): ejercicios cortos pero intensos. Tambbién puedes practicar tipos de yoga que sean intensos como los que comentamos en este post: Yoga y fertilidad, tipos y posturas

 

  • Mejora tus procesos de eliminación de desechos

El ejercicio al aire libre (a poder ser, en el campo o zona verde), es una buena manera de eliminar toxinas para evitar radicales libres a través del sudor o de la respiración. 

 

Las saunas también ayudan a eliminar tóxicos por la piel. 

 

Una buena hidratación con agua, mejora  la capacidad renal de eliminar residuos y tóxicos del organismo. 

 

Por último, si no se va bien de vientre, todos estos procesos son de poca utilidad. Por lo tanto, necesitamos poder eliminar a diario y de forma correcta las heces del cuerpo

 

  • Vigila lo que comes y cuándo lo comes

Es importante consumir habitualmente productos que actúan como antioxidantes y mejoran el funcionamiento de las mitocondrias: la Coenzima Q10, el Resveratrol, la L-Carnintina y el Ácido alfa-lipóico. Existen en forma farmacológica pero también se encuentran en alimentos habituales:

  • Coenzima Q10: nueces, pistachos, sésamo, pollo, pavo, trucha, salmón, espinacas, coliflor, brócoli, zanahorias.
  • Resveratrol:  uva negra con piel, nueces, cacahuetes, frutos rojos, chocolate.
  • L-Carnitina: carne roja, huevos, leche, queso, tempeh, aguacates.
  • Ácido alfa-lipoico: zanahorias, remolachas, espinacas, brócoli, patatas, vísceras, marisco.

 

Recomendaciones generales

  • Evita alimentos procesados y de alta carga glucémica, por ejemplo, embutidos de escasa calidad y harinas refinadas. Favorecen la ganancia de peso, la inflamación y la producción de radicales libres.
  • Consume productos ecológicos (tienen cantidades pequeñas de pesticidas y herbicidas) y lava bien los productos que vayas a consumir. 
  • Come frutas y verduras variadas para asegurarte una buena dosis de antioxidantes. 
  • Por último, no sólo es importante qué se come sino cuándo y cuánto se come: cenar copiosamente exige trabajo mitocondrial extra, por lo que favorece la producción de residuos en forma de radicales libres. Adelantar la hora de cenar ayuda a revertir esta situación y a favorecer un sueño de mejor calidad, algo beneficioso para las mitocondrias. 

 

  • Y, de vez en cuando, no comas!

Saltarse de vez en cuando la cena o el desayuno, o separar 3 o 4 horas las ingestas del día, aumenta la expresión de determinadas moléculas que favorecen la eficiencia de la actividad mitocondrial.  

 

Parece comprobado que el ayuno y la restricción calórica favorecen la depuración de toxinas, ya que potencian la autofagia o reciclaje específico de las mitocondrias, posibilitando la creación de otras nuevas.

 

  • Gestiona tus niveles de estrés

El cuerpo humano NO está preparado para sostener niveles de estrés continuados. Esta situación es costosa y mala para la salud en general, pero, en concreto, para nuestras mitocondrias. 

 

El estrés es un gran precursor de radicales libres en el cuerpo. Es importante  incluir en tu agenda semanal actividades de distracción y relajación: meditación, manualidades, hobbies, mindfulness… 

Esto te ayudará a dormir mejor. El sueño reparador es beneficioso para la salud de las mitocondrias.

 

Si controlas tu estrés y descansas correctamente será más difícil que tus defensas caigan ante virus, bacterias, hongos, levaduras o parásitos, que generan muchos radicales libres que no nos interesan.

 

  • Practica la exposición selectiva

Exponerse a frío con moderación es algo muy interesante para la salud de las mitocondrias: en la piscina, en el mar, en agua helada o terminar con duchas de agua fría. Todo esto favorece el mecanismo de compensación de radicales libres por la generación de calor como compensación al frío. 

 

Es importante también evitar exponerse de forma constante a polución, contaminación y radiación electromagnética. Abandona la ciudad periódicamente, sal  al campo con frecuencia para recargarte energéticamente, ¡oxigénate y relájate!. 

Evita el tabaco, alcohol y otras drogas. 

 

  • Suplementación

Estos alimentos no pueden faltar en tu alimentación para mantener tus mitocondrias sanas y activas. 

 

De hecho, el consumo habitual de los alimentos referidos se asocia en ciclos de FIV, a un incremento del número de embriones de buena calidad y a una reducción de las anomalías genéticas del ovocito. 

 

Sin embargo, si necesitas remontar una situación desfavorable, serán necesarias dosis más de estos tres componentes y tendrás que recurrir a suplementarlos. 

 

Por último, las mitocondrias requieren magnesio para muchos de sus procesos, incluyendo la biogénesis mitocondrial. Eso sí, elige un magnesio que sea altamente biodisponible en formato de citrato o bisglicinato.

 

¡Y ojo! El consumo mantenido de ciertos medicamentos puede ser contraproducente para las mitocondrias. Por ejemplo, las estatinas, bloquean la producción de colesterol, pero también de la Coenzima Q10.

Beneficios del yoga en el campo de la fertilidad

Referencias:

  • Gustavo Nardini Cecchino et al. The role of mitochondrial activity in female fertility and assisted reproductive technologies: overview and current insights. Reproductive BioMedicine Online, 2018.
  • Heide Schatten et al. The impact of mitochondrial function/dysfunction on IVF and new treatment possibilities for infertility. Reproductive Biology and Endocrinology. Nov 2014.
  • Elena Labarta, et al. Mitochondria as a tool for oocyte rejuvenation. Fertility and Sterility® Vol. 111, No. 2, February 2019 
  • Paul Sudipta. Is Age-Related Decline in Female Fertility A Mitochondrial Dysfunction? Obstetrics & Gynecology International Journal 5(2): 00148.
  • Garth L. Nicolson. Mitochondrial Dysfunction and Chronic Disease: Treatment With Natural Supplements. Integrative Medicine (Encinitas). 2014 Aug; 13(4): 35–43.
  • D. Prabhu Kumar y N. Sangeetha. Mitochondrial DNA mutations and male infertility. Indian J Hum Genet. 2009 Sep-Dec; 15(3): 93–97.
  • Yan, Z., Lira, V.A., & Greene, N.P. (2012). Exercise training-induced regulation of mitochondrial quality. Exercise and Sport Sciences Reviews, 40(3), 159.
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